clip_image002En el marco de un Estado democrático constitucional, la Motivación judicial es una herramienta de control básica sobre los argumentos y decisiones de los jueces al momento de emitir sus sentencias sobre determinados casos.

Siendo ello así, saltan al escenario preguntas como ¿Sobré qué se motivan estas decisiones de los jueces? ¿Son los medios probatorios presentados, verdaderas partes de la historia del caso? ¿Qué consideraciones se tienen al momento de interpretar los hechos concurridos? En ese sentido ¿los hechos se demuestran o se interpretan?

La debida justificación de las decisiones de los jueces sobre sus sentencias, es el punto de referencia de la argumentación jurídica. El positivismo jurídico plantea la idea de que los hechos no se interpretan, sino que se demuestran; y a partir de ello se entendían como la –verdadera- historia del caso, sobre el cual el juez tenía que tomar una decisión en base a los hechos narrados o presentados ante él.

Hoy en día, vemos que esta afirmación no es correcta. Todo –hechos, afirmaciones, declaraciones, etc.- es susceptible de interpretación, de dar sentido a las cosas, ya que de lo contrario, tendríamos compartimientos insoldables y/o incompatibles de concatenar. Es por ello, que la argumentación se da entorno a los hechos, de consideraciones fácticas cuyas consecuencias son estrictamente jurídicas.

 


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